José Ortega y Gasset

Meditación de Europa

Conferencia pronunciada en Berlín en 1949 con el título: «De Europa meditatio quaedam»

ortega medicaDedico el texto completo de esta conferencia al Magistrat Berlins,que tan honrosamente me llamó, me hospedó, me agasajó,así como a los Studenten und Studentinnen —¡cuántos ojos maravillosos!—,que escucharon con tan efusiva cordialidad.

Pienso que es en Berlín, precisamente en Berlín, donde se debe hablar de Europa. El tema es enorme y tiene las más numerosas dimensiones, pero estan nuclear, tan jugoso que aun para decir sobre él lo más mínimo serían necesarias muchas horas. Por eso es aventura de sobra insensata querer deciryo algo sobre Europa cuando dispongo para ello sólo de unos cuantos minutos. En casos como éste se me hace especialmente manifiesto hasta qué puntoson obesos los vocablos, cuán grande es el volumen de tiempo que desalojan y echo de menos que, como hay una taquigrafía o estenografía, no exista algoasí como una taquifonía, un hablar condensado que permita a un alma, en el breve ciclo que forma una hora, verter sobre las almas afines toda la cosecha de sus pensamientos. Mas no habiendo nada parecido, lo que voy a hacer —hablar unos minutos sobre Europa— se parece sobremanera al número de circo en que el japonés pinta su cuadro en sesenta segundos con el pie izquierdo.

Pero hay dificultades más esenciales que, viniendo de otros cuadrantes, caen sobre nosotros cuando nos proponemos hablar sobre un tema auténtico y vivaz.

Y esto me lleva a llamar la atención sobre algo con que conviene contar en el presente. Los pueblos europeos están desde hace siglos habituados a que conforme van aconteciendo los cambios históricos haya gentes que se encargan de intentar aclararlos, de procurar definirlos. Ha sido ésta la labor de la pura intelectualidad. No creo que la pura intelectualidad tenga en la historia un papel cuantitativamente muy importante, pero la realidad es que los organismos sociales europeos estaban habituados a contar con que se haga luz sobrelo que va pasando. Es una función, como la vitamínica, de escaso valor cuantitativo, pero sin la cual el organismo no puede vivir. Pues bien, por vez primera desde hace muchos siglos esa labor de esclarecimiento ha quedado incumplida durante los últimos veinte años. Los más auténticos intelectuales, por razonesdiversas y bien fundadas, han guardado absoluto silencio. Y es el caso que durante ellos han acontecido hechos históricos que por su tamaño y su índole pertenecen a una fauna nueva en la historia; por tanto, aún más necesitados de aclaración. Al faltar ésta resulta que a las angustias, dolores, derrumbamientos,penalidades de toda clase se ha añadido para aumentar el sufrimiento delos europeos, la falta absoluta de claridad sobre eso que sufrían. El dolor quedóy queda multiplicado por la tiniebla en que se produce. Las gentes endurabantormentos y no sabían ni saben de dónde éstos vienen ni quién o qué las atormenta.Si preferimos dar a la tremenda coyuntura una expresión humorística,habremos de recordar aquel cuadro presentado en una exposición de pinturascuyo lienzo estaba todo él embadurnado de negro y llevaba este rótulo: «Luchade negros en un túnel».

La segunda dificultad, más sustancial, consiste en que Europa es ciertamenteun espacio, pero un espacio impregnado de una civilización y estacivilización, la nuestra, la europea, se nos ha convertido a nosotros mismoslos europeos en algo problemático. Más aún: conversar sobre cualquier temaimportante es hoy sobremanera difícil, porque las palabras mismas han perdidosu sentido eficaz. Como acontece siempre al fin de un ciclo cultural, losvocablos de las lenguas están todos envilecidos y se han vuelto equívocos.Las dos únicas palabras que conservaban algún prestigio —cárcel y muerte—hoy ya no significan nada porque se ha llevado a la cárcel por los motivosmás opuestos y más fútiles, porque se ha asesinado bajo todos los pretextosy porque una reciente filosofía macabra, una filosofía que viene a sercomo una nueva «Danza de la muerte» ha querido convertir a la muerte enbonne à tout faire.

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